Paul Richard Wilcox

El amor de la Madre da equilibrio

Nos estamos esforzando para corregir el desequilibrio en la tierra que hemos ocasionado.
No a nuestra propia manera, la manera que nos hace pensar que somos muy inteligentes.
El método que Dios nos dio para lograr el equilibrio ya existe.

Seminario Bíblico Internacional (Norteamérica) - En el Instituto de Formación Go&Come de Okcheon

Paul Richard Wilcox

EE. UU.

Director nacional de las dos Coreas de la División de Políticas del Noreste de Asia del Comando Pacífico de los Estados Unidos

La tierra que era perfecta en el principio, ha perdido la estabilidad por causa de nosotros, los pecadores que la ocupamos. Para encontrar el verdadero equilibrio, debemos escuchar lo que nos dice Dios Elohim, leer la Biblia y creer en las palabras del Padre y la Madre para lograr el objetivo que Ellos nos han dado, que es la salvación de nuestras almas.

La tierra está en desequilibrio

Dios es perfecto. Entonces la tierra creada por Dios era perfecta. Sin embargo, cuando observamos la tierra hoy en día, ¿qué ha sucedido? ¿Qué pasó durante cuatro mil millones de años? Tenemos guerras, se levanta nación contra nación, reyes contra reyes, hay maremotos, terremotos, tornados y el calentamiento global; la tierra es un caos.

Esto es, sin duda, lo que llamamos desequilibrio. Los que han cambiado la tierra creada para el perfecto equilibrio son los pecadores que la ocupan. Estamos llenos de pecados y vinimos a esta tierra y causamos el desequilibrio. Pero para mí es bueno porque me da este empleo. Ahora me estoy esforzando para corregir el desequilibrio que creamos.

La manera del hombre para lograr el equilibrio

En el Departamento de Defensa donde trabajo, creamos la organización en la que logramos el equilibrio que buscamos, estos procedimientos y métodos. Así que establecimos una meta, luego una estrategia y después una política.

Por ejemplo, Asia, que es el territorio donde trabajo; tenemos la meta nacional: la paz. Para esto, tenemos un plan para la seguridad y la estabilidad regional. En teoría, cumplir la seguridad y la estabilidad regional trae la paz general.

Estamos involucrados en todos los niveles, en el nivel de oficial de acción, y me encargo de todo el procedimiento hasta llegar al presidente. Además organizo todo para los más jóvenes, para los suboficiales pilotos y marinos. También requerimos un tratado de defensa mutua, nosotros tenemos un tratado de defensa mutua que firmamos hace mucho tiempo, el cual declara que no solo somos socios sino socios de la alianza. Somos países aliados. Y en el caso de que Corea del Sur sea atacada o sufra una agresión de parte de un poder extranjero, entonces los Estados Unidos vendrán y crearán una coalición con Corea del Sur para luchar contra los agresores, a fin de restablecer la paz.

Pero eso no es fácil de hacer. Por eso mi trabajo es negociar y coordinar para que todo esto se lleve a cabo pacíficamente.

Estrategia y política para lograr el equilibrio de Dios

Dios creó una tierra que estaba perfectamente equilibrada, y Él sabía que éramos pecadores, entonces nos proporcionó una manera y meta para alcanzar el equilibrio.

Este es el camino para guiar a la humanidad a la salvación. ¿Cuál es el plan para alcanzar esa meta? Dios nos dice que tenemos que leer la Biblia, y debemos creer que son las palabras de Dios.

Dios ya nos ha dado una política. Un curso de acción para lograr la estrategia se empieza con el arrepentimiento de nuestros pecados. Y debemos obedecer las leyes de Dios y seguir los ejemplos que Dios nos ha dado. Siguiendo los ejemplos de sacrificio y de servicio, demos alabanza, honra y gloria a Dios Elohim en todo lo que digamos y hagamos.

Creer en la Biblia y conocer a Dios

Y cuando sigamos esa política, ¿qué es lo último? Debemos predicar a los que buscan la verdad que hemos recibido y enseñar que la salvación es su objetivo. Cuando les enseñemos todo esto, sus ojos y oídos espirituales se abrirán a la verdad, y vendrán corriendo a Sion. Si todos leen la Biblia y la comprenden, ¿por qué es necesario este tipo de empleo? Incluso hace dos mil años, la gente no prestaba atención a la Biblia ni creía en las palabras.

“Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?”
Juan 5:46-47

¿Qué fue lo que Moisés escribió hace dos mil años? Las Escrituras. Sin embargo, la gente no las leía y los que las leían no creían completamente en ellas. Jesús dijo que ellos no conocían a Dios.

“Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.”
Juan 15:21

A través de la creación, podemos conocer al Creador

Jesús, Dios en la carne, vino a esta tierra. Pero no lo reconocieron ni recibieron. Ellos no conocían a Dios porque no leían la Biblia ni creían en ella. Hoy en día sucede lo mismo. Decimos que Dios creó los cielos y la tierra y en realidad podemos ver la obra de Dios a través de la misma tierra, pero ni siquiera lo comprendemos.

“Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, […]”
Hebreos 8:5

Entonces esta tierra, todo lo que Dios nos da, es figura y sombra de la realidad que está en el cielo, y esto también se aplica al sistema familiar. ¿Qué observamos a simple vista en esta tierra con respecto al sistema familiar? Hay un padre, una madre e hijos.

Madre, la que trae equilibrio a la familia

Entonces, ¿qué podemos decir de la familia espiritual que está en el cielo?

“Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?”
Hebreos 12:9

Jesús enseñó que tenemos un padre terrenal y también un Padre celestial, y que lo llamáramos “Padre nuestro que está en los cielos”.

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”
Mateo 6:9

Así que tenemos un padre terrenal y también un Padre celestial. Existe cierto requisito para que un varón pueda ser llamado padre. ¿Cuál es ese requisito? ¡Los hijos!

“Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”
2 Corintios 6:18

El 2 Corintios 6:18 dice que existen “hijos e hijas de Dios”. ¿Recuerdan el título que estoy presentando en este seminario? La Madre es quien da equilibrio. ¿Pero cuál es el equilibrio? ¿Cuál es la estabilidad dentro de la familia? ¿Podemos creer que Dios es solo un padre? Pienso que así es como hablamos hoy en día. Dios no es un solo Padre. No, en absoluto. Existe una Madre. Y esto también está en la Biblia.

“Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.”
Gálatas 4:26

Tenemos a Dios Padre, Dios Madre e hijos de Dios. Cuando mostramos este versículo y decimos: “Mira, la Madre Jerusalén, Ella es nuestra Madre”, dicen: “No, no es cierto”. Pero los que niegan este versículo son los que niegan la Biblia.

La familia está relacionada por la sangre

Es importante comprender qué es lo que relaciona a una familia. Está relacionada por la sangre física. Todo en este mundo es figura y sombra de la realidad que está en los cielos. Por eso, si en esta tierra la unidad familiar está conectada por la sangre física, ¿qué es lo que une a la familia espiritual, la familia celestial? También es la sangre. ¿Pero qué tipo de sangre? ¡La sangre de la Pascua!

“Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.”
Juan 6:53

¿Pero cómo puede comer la carne y beber la sangre de alguien? Esta es la misma pregunta que hicieron en aquel momento. Es muy importante saber la respuesta, porque ¿cuál es el resultado? ¡La vida eterna! Todos nos esforzamos para esto. Veamos Mateo 26:19.

“Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.”
Mateo 26:19

Esta es la escena para celebrar la Pascua.

“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”
Mateo 26:26-28

Madre, la única manera de recibir la promesa de la vida eterna

Así que para recibir la vida eterna, ¿qué tenemos que hacer? Tenemos que comer el pan y beber el vino de la Pascua. Esto es muy importante porque es la sangre la que vincula a la familia. A fin de ser hijos de Dios, debemos participar de la Pascua, para comer la sangre de Cristo. Porque a través de esto nos vinculamos como una familia. Estaba hablando acerca de que la Madre es quien da equilibrio. Entonces, ¿por qué ahora estoy mencionando la Pascua? Hay algo más que necesitamos para asegurarnos de que conocemos y comprendemos acerca de nuestra Madre.

“Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.”
Gálatas 4:28

La promesa es la vida eterna. Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre recibe la vida eterna”. Y en Gálatas dice que somos los hijos de la promesa que reciben la vida eterna.

“De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.”
Gálatas 4:31

Dice que somos “hijos de la libre”. Entonces, ¿quién es la “mujer libre”?

“Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.”
Gálatas 4:26

La libre es nuestra Madre. Y nosotros somos los hijos de la promesa. Si no reconocemos, admitimos y seguimos a nuestra Madre Nueva Jerusalén, no podremos recibir la vida eterna. Y lo más importante de esto es que a través de la Madre recibimos la promesa de la vida eterna, lo cual significa que Ella es la verdad de la Pascua. ¿Y por qué decimos que es muy importante? ¿Qué es lo que mantiene unida a la familia celestial? Es la sangre de la Pascua. La verdad de la Pascua es en realidad nuestra Madre, la Nueva Jerusalén.

El amor de la Madre da equilibrio

Mi trabajo es tratar de encontrar el equilibrio en el mundo que ha perdido la estabilidad por causa de nosotros, los pecadores que la ocupamos. Para encontrar el verdadero equilibrio, debemos escuchar lo que nos dice Dios Elohim. Leamos la Biblia, sigamos la estrategia, leamos la Biblia que es la palabra del Padre y la Madre, y creamos en ella, para lograr el objetivo que Ellos nos han dado, que es la salvación de nuestras almas.

Esta es la estrategia: Leer las palabras, entender esas palabras y creerlas. Porque al leer la Biblia y creer en las palabras llegamos a conocer a nuestro Dios Elohim, el Padre y la Madre. Creyendo en las palabras de Dios, la Biblia, llegamos a conocer a nuestro Dios Elohim, el Padre y la Madre. Lo más importante es saber que el amor de la Madre Jerusalén da el equilibrio que buscamos en nuestra vida. Porque conociendo a nuestro Dios Elohim, la Madre, y conociendo el amor que nos da, ese amor está ahora en nuestros corazones. ¿Qué mayor regalo podemos recibir que el regalo de la vida eterna? Esto viene de nuestra Madre. Por lo tanto, alabemos a nuestro Padre y a nuestra Madre por habernos dado el equilibrio que buscábamos.

Muchas gracias.

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